Video: Clyfford Still
En la década de los treinta, Clyfford Still inspirado por los trabajos de Cézanne y Van Gogh, pinta figuras y paisajes abstractos, y en sus primeras obras aparecen muchas influencias, del cubismo, surrealismo y dadaísmo. A inicios de los cuarenta, se centra en temas mitológicos relacionados con el subconsciente, llegando a la abstracción a partir de una figuración simbolista con raíces en la iconografía indiana y en el carácter expresionista de los muralistas mejicanos. A partir de su formulación madura se mantuvo inalterable: formas abstractas quebradas, como recorridas por una fuerza emotiva, que se suspenden en el espacio de la tela. Basándose en la filosofía de Nietszche, el color en su obra es de fuertes contrastes simbólicos en negros y blancos, alternados con un colorido más vibrante. A partir de 1946 su pintura es totalmente abstracta y de gran formato, sobre el lienzo grande manchas de color, generalmente negras o púrpura, con bordes imprecisos y rasgadas por verticales en forma de relámpagos ocupando un espacio mínimo y haciendo del cuadro una pequeña parte de un todo posible. Still obtiene su tensión del contraste entre las grandes superficies y la pintura oscura y con texturas, en la que se insertan franjas estrechas y afiladas de color más claro. El dramatismo en la obra de Still al contrario que las obras de otros pintores de la pintura de campos de color, se retira hacia el interior de la imagen debido a la moderación de los gestos, pero sin embargo, se transmite una vibración y un vitalismo cargado de emoción. Renuncia a la belleza y a la decadencia europea y busca la pureza extrema de la pintura. No titula sus cuadros para evitar contaminaciones con otros géneros, según expresa el mismo: “No me van los signos. Los símbolos o las alusiones literarias en la pintura. Son muletas para ilustradores y políticos que esperan tener una audiencia.”
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