domingo, 31 de mayo de 2009


Una tarde después de comer la madre de Emilia estaba preparando una tarta de fresas para la vecina del número cinco, la señora Margarita, ella era una mujer mayor, de pelo rubio ceniza. Vivía sola y su única compañía eran las visitas que Emilia y su madre le hacían a diario. A Emilia le gustaba mucho visitarla, le agradaba su compañía porque le contaba muchas historias de su juventud las cuales ella no entendía muy bien pero escuchaba con atención mientras comía unas enormes galletas que no le cabían en el vasito de leche.

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