viernes, 5 de junio de 2009


Aquella tarde ella quería ayudar a su madre a cocinar pero su madre no le dejaba porque era demasiado pequeña, entonces la niña se sentó a mirarla esperando que el postre estuviera listo, en cuanto su madre terminó se abalanzó hacia la tarta de fresas ¡Emilia! - Gritó su madre - ¡esa tarta no es para ti! Pero ella, que es muy glotona, no se dió por vencida, cuando su madre se fue de la cocina ella cogió una silla y logró subirse hasta lo mas alto de la nevera, donde se encontraba la tarta.

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